Expertos advierten que todos los países pierden con los aranceles globales de Trump

Incluso naciones que negociaron reducciones están pagando más que antes; consumidores y empresas estadounidenses también sufren el impacto.

La última ofensiva arancelaria del presidente Donald Trump ha dejado una amplia estela de países afectados, desde economías emergentes como Argelia y Laos hasta socios históricos como Canadá, Suiza y Japón. A partir del 7 de agosto, todos ellos enfrentan tarifas significativamente más altas para exportar a Estados Unidos.

“En muchos aspectos, aquí todos son perdedores”, dijo Barry Appleton, codirector del Centro de Derecho Internacional de la Escuela de Derecho de Nueva York.

Aumentan los aranceles, incluso para quienes negociaron

El llamado “Día de la Liberación” —2 de abril— marcó el inicio de un nuevo orden económico según Trump: aranceles del 50% a países con déficit comercial y un 10% general para el resto. Aunque algunos países negociaron, las concesiones fueron costosas.

Reino Unido, por ejemplo, aceptó aranceles del 10% (frente al 1.3% previo), a pesar de mantener un superávit con EE. UU. La UE y Japón pactaron tasas del 15%, por debajo de las amenazas iniciales (30% y 25%, respectivamente), pero mucho más elevadas que en años anteriores.

“El mayor ganador es Trump”, opinó Alan Wolff, exsubdirector de la OMC. “Logró arrastrar a otros países a negociar a punta de amenazas”.

Otras naciones como Pakistán, Corea del Sur y Vietnam también firmaron acuerdos que implican aranceles muy por encima de los promedios históricos. Incluso países que recibieron reducciones respecto a abril siguen pagando más que antes de la era Trump. Taiwán, por ejemplo, pasó del 1.5% en 2022 a 20% en la actualidad.

“Esperamos una tasa más razonable en futuras negociaciones”, declaró el presidente taiwanés Lai Ching-te.

Países castigados y aliados golpeados

Estados que no negociaron o que generaron descontento político fueron fuertemente penalizados. Laos recibió un arancel del 40%, y Argelia uno del 30%, a pesar de sus débiles economías.

Brasil fue castigado con un 50% por razones políticas, específicamente por el juicio al expresidente Jair Bolsonaro. A Canadá, un aliado tradicional, se le aplicó un 35% como represalia por su posición respecto a Palestina. Suiza tampoco escapó: enfrentó un arancel del 39%.

“Los suizos probablemente desearían haber acampado en Washington”, ironizó Wolff, del Instituto Peterson de Economía Internacional.

El caso se encuentra ahora en los tribunales. Una corte de Nueva York bloqueó temporalmente los aranceles, aunque permite su aplicación hasta que el proceso llegue a la Corte Suprema. Jueces del Tribunal de Apelaciones han mostrado escepticismo frente a los argumentos de la administración Trump.

“Si (los aranceles) se anulan, entonces tal vez Brasil sea un ganador y no un perdedor”, señaló Appleton.

Aumentan precios para el consumidor estadounidense

Aunque Trump insiste en que los aranceles son una carga para otros países, lo cierto es que las empresas importadoras en EE. UU. son quienes pagan. Según Goldman Sachs, solo el 20% del costo ha sido absorbido por exportadores; el resto recae en empresas estadounidenses y consumidores.

Gigantes como Walmart, Ford, Nike, Mattel y Best Buy ya han subido sus precios. Esto impacta directamente a familias de ingresos bajos.

“Este es un impuesto al consumo”, explicó Appleton. “Tus zapatillas, mochilas, televisores y consolas subirán porque no se fabrican en EE. UU.”.

El arancel promedio en EE. UU. pasó del 2.5% al 18.3% en 2025, el más alto desde 1934. Según estimaciones del Laboratorio de Presupuesto de Yale, esto añade un costo de 2.400 dólares anuales al hogar promedio estadounidense.

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